La cruda realidad del Barcelona: un equipo sin estrellas y vapuleado en Europa



No ocultaron las carencias del equipo. Ronald Koeman y Gerard Piqué reconocieron la diferencia de nivel entre el Barcelona y el Bayern tras la nueva goleada que el equipo bávaro les infligió en el Camp Nou. «Es lo que hay», soltaba lacónicamente el defensa catalán tras un partido en el que el club azulgrana no chutó ni una vez entre los tres palos. El 0-3 era la constatación de la devaluación y decadencia de un equipo que es aún peor que el que perdió 2-8, porque siguen más de la mitad de los que estaban aquel día en Lisboa (seis fueron titulares este martes), lo que demuestra que la anunciada regeneración no se ha producido, y ya no están en la plantilla futbolistas como Messi o Griezmann, que aún mantienen el caché en Europa. El nuevo tropiezo en la Champions provocó una cumbre de urgencia en el mismo Camp Nou tras el partido. Joan Laporta, el vicepresidente Rafa Yuste y el director de fútbol Mateu Alemany se quedaron hasta las dos de la madrugada analizando los motivos de la derrota y las quejas y justificaciones de Ronald Koeman.

Lleva todo el verano pidiendo delanteros y ante el Bayern pudo Koeman justificar los motivos. Solo tenían tres atacantes disponibles tras las salidas de Messi y Griezmann y las lesiones de Agüero, Ansu Fati, Dembélé y Braithwaite. Esta situación llevó al técnico a apostar por el controvertido 3-5-2 que tantas críticas le reportó el año pasado. Lo hizo obligado por las necesidades pero le sirvió, de paso, para lanzar un velado mensaje al palco. Juega con lo que tiene y no le gusta que le impongan ningún dibujo táctico. Y no hay que olvidar que de los dos delanteros que jugaron de inicio, uno era Luuk de Jong, que era el primer encuentro que jugaba con sus nuevos compañeros. Tal vez no era el escenario ideal para debutar y se notó la falta de sincronismos y de entendimiento. Si no tenía ritmo ni bagaje, algo similar le ocurría a Coutinho, que le sustituyó en la segunda parte. El brasileño lleva siete meses de baja por una lesión de rodilla. Sus primeros minutos fueron en la Champions. Y para acabar de rematar el problema, Jordi Alba defendía su banda tras una noche de fiebre y vómitos. Acabó desfondado, sin poder aportar nada ofensivamente y superado en defensa por los ataques alemanes. «El Bayern es uno de los candidatos a ganar. Poco a poco entramos en problemas. En la segunda parte, han demostrado ser hoy en día mejor de nosotros. Hemos puesto gente joven para poder competir. Había diferencias. Hemos intentado parar su juego, estuvimos bien en el primer tiempo, pero hay diferencia también en el físico. Nosotros teníamos jugadores que han pasado la noche mala como Alba, para otros era su primer partido, Coutinho sus primeros minutos… hay demasiadas circunstancias», lamentaba Koeman.

No obstante, el gran problema del Barcelona es el desequilibrio que hay en una plantilla descompensada, en la que o los jugadores son muy veteranos (Busquets, Piqué, Alba, Sergi Roberto…) o muy jóvenes (Araújo, Eric Garcia, Pedri, Gavi, Balde…). No hay edad media y se entremezclan aquellos que ya lo han ganado todo y están de vuelta con los que aún carecen de la experiencia suficiente para generar respeto en el rival. No se arredra el entrenador a la hora de apostar por la cantera pero hay ciertas dudas sobre esta inercia y sobre si viene impuesta por las necesidades de un equipo con muchas bajas de hombres importantes. Es cierto que la enfermería rebosa calidad, con Ansu Fati, Dembélé o Agüero y que Koeman siente cierta desolación cuando gira la cabeza y mira al banquillo para buscar un revulsivo. No hay fondo de armario y el técnico se aferra a la recuperación de los lesionados como si ello fuera la panacea que devolverá al equipo a la primera línea deportiva que ahora ha perdido. «No me puedo quejar por la actitud, pero hay una diferencia de calidad, en equipo como conjunto que lleva mucho tiempo junto y además un banquillo que también ha ido a mejor. Nosotros tenemos muchos jugadores jóvenes que dentro de dos o tres años van a ser mejores. Es dificilísimo de aceptar, pero esperar a mejorar cosas y que la gente mejore de sus lesiones», insiste el neerlandés en su discurso donde el optimismo se refiere al futuro, aunque reconoce el pesimismo del presente.

La prueba de la descompensación de la plantilla tiene en Sergi Roberto a uno de los ejemplos. El catalán sigue jugando como lateral a pesar que su puesto natural es el de interior. Lo recordó Piqué cuando Roberto se marchó del campo silbado por parte de la afición. «Hay jugadores de 19 o 20 años. Si comparas con los jugadores que tienen ellos, hay diferencia. Dentro de un tiempo la diferencia será menor. Y sabemos que Sergi Roberto no es un extremo, y jugar un uno contra uno contra Davies es imposible», admitía Koeman, que sigue aferrándose a la mejoría que tendrá el equipo con el paso del tiempo: «Sabemos que en ataque nos falta gente, hay que pasar semanas para tener más posibilidades y velocidad arriba. No quiero buscar excusas o que nos falta, pero todo el mundo sabe lo que había disponible. Es complicado jugar contra un equipo como el Bayern sin tener mucha velocidad arriba. Hay que aceptar lo que hay y trabajar».



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