La Real vuelve a perder cuatro meses después



Han tenido que pasar cuatro meses para volver a ver a la Real Sociedad perdiendo un partido esta temporada. Desde la primera jornada de liga, el 15 de agosto en el Camp Nou contra el Barcelona, el equipo txuri-urdin no probaba el amargo sabor de la derrota. Ha tenido que llegar, eso sí, en el momento seguramente más inoportuno de las últimas semanas, cuando te jugabas el primer puesto del grupo en la Europa League en casa de tu rival más potente, un Mónaco que tenía la oportunidad de dar el salto definitivo precisamente para lograr ese primer puesto del grupo. En el peor día apareció la peor versión de la Real, acabó perdiendo y se mete en un buen lío de cara a seguir en la Europa League. Ya no tiene opciones de ser primero, y se jugará a una cara en la última jornada la clasificación.

La Real no fue la Real. Ofreció su versión más pobre en los últimos meses, dio demasiadas facilidades y acabó cayendo contra el Mónaco con toda justicia. Fue un guión parecido al de la derrota que cosechó en Barcelona en la primera jornada de liga de esta temporada. Empezó bien el partido en el estadio Luis II, era la que llevaba el peso del juego y la que merodeaba más la portería de Nübel. Pero poco a poco fue enquistándose, sin saber salir de la presión alta que le planteó el Mónaco. Y los problemas empezaron a aparecer. Las imprecisiones a la hora de sacar la pelota desde atrás y los regalos al equipo rival. Como el fallo de Zubimendi en el 1-0 de Volland. O la poca contundencia de la defensa en el 2-1 de Fofana.

Pero lo peor fue que, aún estando mal y muy incomoda, la Real pudo empatar el partido, después de un movimiento mágico de Januzaj y un pase maravilloso para la carrera de Isak, que marcaba picando la pelota ante la salida de Nübel. Ese empate cambiaba el escenario del encuentro y daba vida a una Real que se daba cuenta de que hasta pasándolo mal, era capaz de marcar y empatar al Mónaco. Pero un minuto después se venia todo abajo como un castillo de naipes. Error impropio de la defensa de la Real y gol de Fofana que caía como una pesada losa sobre la plantilla de la Real, que llegaba al descanso mediatabunda y llena de dudas.

La segunda parte no cambiaría el escenario. Pudo empatar al comienzo con una buena salida de vestuarios. Pero fue como la gaseosa, fue perdiendo gas con el paso de los minutos. Isak pudo hacer el empate, pero todo resultó un espejismo. La Real no estuvo cómoda en ningún momento, y le Mónaco tiro de oficio para aguantar al equipo realista, que solo apareció en el descuento con un par de chispazos con los que pudo llevar la esperanza al marcador. Habrá que quedarse también con esa lectura, que en tu peor partido en mucho tiempo, en casa de un potente Mónaco, no estuviste tampoco tan lejos de poder rascar un empate que, todo sea dicho de paso, tampoco cambiaba mucho su escenario para la última jornada del grupo. Se la jugará todo en Anoeta contra el PSV, un todo o nada, que tampoco es un mal escenario. Y ahora es momento de que los realistas demuestren de qué pasta están hechos. Si se vienen abajo después del primer revés en cuatro meses, o si son capaces de levantarse y seguir con su gran dinámica que estaban llevando hasta ahora. Es momento de valientes. Es momento de demostrar lo grande que es esta Real.



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